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Respirar para no derrumbarse: El arte de reconstruir la seguridad emocional

Respirar para no derrumbarse: El arte de reconstruir la seguridad emocional

25 de julio de 2026

Tras el impacto del doblete sísmico que sacudió no solo las estructuras de muchos hogares, sino también la estabilidad emocional de los venezolanos, el miedo y la incertidumbre se convirtieron en visitantes inesperados en la cotidianidad.

En cuestión de segundos, la tierra recordó lo frágil del ser humano; sin embargo, en la fragilidad también habita la mayor fortaleza: la capacidad de levantarse, abrazar y de reconstruir.

Los escombros físicos se ven a simple vista, pero las grietas internas- la ansiedad, el insomnio, el pánico y la tristeza- requieren una mirada igual de atenta y profunda. Es aquí donde la salud mental se vuelve fundamental para transformar el caos en calma y la desesperación en esperanza.

Por ello, el equipo de la Superintendencia Nacional de Auditoría Interna (SUNAI) tuvo el privilegio de conversar con la psicóloga de la institución Gabriela Sandoval quien, con una visión humana y profundamente resiliente, la profesional guía a los lectores a través de un viaje de autoconocimiento y regulación, recordando que, aunque no se puede controlar los movimientos de la tierra, sí se puede controlar la respiración, pensamientos y la forma en que se acompañamos a los seres queridos.

Esta entrevista no es solo un espacio de información; es un abrazo en palabras, una brújula para orientar en medio de la tormenta y un recordatorio de que, la verdadera reconstrucción comienza desde adentro hacia afuera. Los invitamos a disfrutar de la siguiente entrevista que invita a sanar, a prevenir y, sobre todo, a seguir adelante. 

Doctora Sandoval, ante la emergencia que vivimos, ¿Cuál es el primer ejercicio físico y mental que debemos hacer en los instantes de adrenalina después del doblete sísmico?

Lo que sucede con el cerebro es que luego de pasar una situación traumática, el momento del miedo, la adrenalina y todas las hormonas que se liberan, queda como impregnado, como impactado. Es como si estuviésemos dentro de un espacio donde hay alarmas encendidas. Lo que necesitamos hacer es regularnos y apagar esas alarmas. El primer ejercicio, tanto físico como mental, es respirar. Parece automático, pero hacerlo de forma consciente le da una señal al cerebro de que se regule y nos conecta con el estado presente, con el aquí y el ahora, luego de haber pasado el momento de riesgo.

Los niños captan el miedo de los adultos, incluso si no expresamos verbalmente la preocupación. ¿Cómo debemos abordar la explicación de lo sucedido con los más pequeños?

Lo primero es entender que, pese a que a veces pensamos en ocultar la información, a los niños no se les puede ocultar lo que pasa. Ellos igual se van a dar cuenta, por lo que hay que explicarles todo de acuerdo a su edad. Para un niño muy pequeño, podemos hacerlo a través de un cuento o una historia: "Mira, lo que pasó es que tembló la tierra, y mientras tiembla pasa esto". Para un niño más grande, usamos un lenguaje acorde a su edad y necesidad. ¿Cómo sabemos cuál es su necesidad? Preguntándoles: "Te veo con miedo, ¿qué es lo que te angustia?".

Nuestra responsabilidad como cuidadores es brindarles la seguridad que podamos. Decirles: "No estás solo, estamos en un lugar seguro. Sí, hubo un sismo y hay espacios afectados, pero mira, mamá o papá están aquí contigo y las paredes están bien".

Hablando de seguridad, ¿Cómo podríamos elaborar un plan de prevención familiar para reconstruir esa sensación de control?

Luego del sismo, algo que nos impactó a todos es que perdimos la ilusión de control y seguridad, y eso tenemos que reconstruirlo. Una forma es hacer un plan de emergencia donde los niños se sientan útiles. Por ejemplo, asignarles un rol: "Tu tarea es cuidar tu cuarto, dime qué necesitas para hacerlo seguro" (…) Para los adultos, es similar. Revisar aspectos prácticos como cerrar las llaves del gas, preparar morrales o bolsos con artículos de primera necesidad, higiene y ropa. Esto no solo previene, sino que nos permite sentirnos útiles y parte de la reconstrucción, disminuyendo la sensación de incertidumbre porque nos estamos haciendo cargo de lo que tenemos control.

En el escenario más complejo, ¿Cómo pueden sobrellevar las personas que perdieron a sus seres queridos esta situación emocionalmente?

Para sobrellevar la pérdida de un ser querido, incluso las pérdidas materiales, no hay un paso a paso. Lo que sabemos del duelo es que es un proceso que no es lineal; es de vaivén. Hay momento en donde sentiremos tristezas y otros en los que nos sentiremos tranquilos o con cierta aceptación. Es un proceso y cada individuo lo vive a su manera; no hay una forma correcta de hacerlo, sino una forma de acompañar ese proceso. Hay que respetar el tiempo y las emociones de cada persona.

Hoy en día tenemos información por todos lados. ¿Qué herramientas nos da para no saturarnos y confundirnos con tantas noticias?

Primero, verificar la fuente de la información, que es difícil con las redes sociales. Lo más efectivo es ponerse horarios, debemos ponernos límites para usar el teléfono y ver redes sociales. Por ejemplo, dedicar 2 horas al día a esto. Necesitamos claridad, y para tenerla no podemos estar saturados.

Muchas personas han quedado con insomnio o duermen muy pocas horas. ¿Qué recomienda en ese caso?

Primero, entender que el insomnio en este momento es natural; el cerebro está buscando regularizarse. Frente a esto, debemos establecer rutinas de sueño: determinar una hora para dormir y hacer actividades que le den una señal al cerebro de que es hora de descansar, como apagar las luces, tomar un baño antes de dormir y, muy importante, no usar el teléfono o el televisor, para quitarnos los estímulos que distraen del sueño.

Poco a poco el cerebro se irá regulando y recuperará su hábito. Si esto llegara a pasar de un mes y medio, entonces sería importante consultar con un profesional para que les pueda ayudar específicamente.

Para finalizar, doctora, ¿Qué mensaje le gustaría darle a la población venezolana?

Siento mucha admiración y respeto por la respuesta que han tenido frente a esta emergencia. Ha sido una respuesta de mucha solidaridad, como somos los venezolanos. Eso me da mucha admiración, respeto y, definitivamente, nos demuestra que somos valientes y resilientes. 

Las palabras de la doctora Sandoval dejan una enseñanza profunda: así como la tierra se reajusta después de un movimiento, las emociones también necesitan tiempo y cuidado para encontrar un nuevo equilibrio. 

La respiración consciente, el diálogo con los niños, los planes de prevención y el respeto por los tiempos del duelo no son solo consejos, sino herramientas para tejer de nuevo la sensación de seguridad. En medio de la incertidumbre, la invitación final es clara para los lectores: soltar lo que no se puede controlar y abrazar con fuerza lo que sí está en sus propias manos. Porque, tal como lo demostró el pueblo venezolano, la verdadera magnitud de un pueblo no se mide por la intensidad del temblor, sino por la firmeza con la que decide levantarse y acompañarse.













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